Reseña de Música
Reseña creada el:
23/10/08





Artículo sobre la trayectoria del músico Subhira (Rodrigo Cepeda).
Si hay un músico que a través de su obra me sacó de los esquemas rígidos a los que mi trabajo y mi pasado musical me tenían acostumbrado y amarrado, ese es Subhira… o simplemente Rodrigo Cepeda. Su primer álbum marcó tan profundamente mi sensibilidad, que fue uno de los pocos sonidos que acompañaron mi viaje a las tinieblas musicales en las que vagué durante buena parte de los ’90 y el inicio del nuevo siglo, sin encontrar nada que me identificara y me reencantara.
El piano que evoca las travesías de este músico por los parajes del sur de Chile y de otras circunstancias de su vida de las que fui testigo en una pequeña parte (“Cahuelmó”, 1995), es tal vez tan provocador como propuestas más ruidosas o “comerciales” que inundan nuestros oídos, incluso en la escena indie, porque bordea la melancolía y la belleza, en un juego al límite entre la tristeza y el goce. “Cahuelmó”, “Sofía”, “Seng Po” y “Asturias”, por ejemplo, son encantadoras y nostálgicas a la vez, llenando espacios, desenterrando recuerdos, provocando la imaginación de situaciones.
“Laguna Escondida” es una pieza tan hermosa, elevada, tal como “Valecito” o “Consuelo”, tres composiciones que forman parte de su siguiente CD, “Cañi” (1998), un homenaje a las tierras mapuches protegidas en el Santuario y modelo de conservación El Cañi, en la bifurcación del camino que une Pucón con Caburgua. “Pehuén”, denominación que el pueblo mapuche hace de la araucaria, es aquí el nombre del séptimo track que mezcla el piano con ritmo e instrumentos de los hombres de la tierra. Emocionante. Esa búsqueda del sonido clásico con el étnico se torna emocionante.





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