Reseña de Libros
Reseña creada el:
28/05/08






Libros » Ensayo » Humor
Los avatares de una pequeña embajada por dentro.
El libro es una recopilación de anécdotas recordadas por los dos hijos de un embajador de Uruguay, destinado en varios países del mundo. La escritora Carmen Posadas, uruguaya de nacimiento y española de adopción, rememora, junto a su hermano, los mejores momentos de la aventura de su padre como embajador de su paìs y, de paso, las de la familia como séquito obligado.
Cócteles, almuerzos, cenas, meriendas, reuniones de alto nivel... La vida de una embajada de un país pequeño, por dentro, con sus problemas, sus soluciones caseras y sus carencias. No es lo mismo la embajada de EEUU que la embajada de un país como Uruguay. Así lo subrayan los autores, que comentan con ironía y humor muchos de los momentos memorables de la gestión diplomática de su padre: la cena en que su madre se quedó en enaguas, el plato falso que creó escuela, la boda de la hija recién destinado a ... ¡una ciudad sin mercado ni existencias alimentarias como el Moscú de la guerra fría!.. Una cena en la embajada china en Moscú, con las mayores exquisiteces de la cocina de aquel paìs: medusas rebozadas, serpiente en salsa, huevos milenarios podridos de color verde por dentro... El incendio del traje de su madre, en el Kremlin, durante una cena ofrecida a Nixon... Éstas y muchas más anécdotas bien contadas, y puestas en boca de su madre, aparentemente escritas en un diario que llevaba a todas partes.
Junto con las anécdotas, los autores han recopilado las recetas de los platos más curiosos que recuerdan de la etapa de nómadas diplomáticos y las creadas por su madre en los momentos de apuro o escasez: los blinis, el strogonoff de oso, la falsa langosta hecha con rape, la musaca griega, el "steak and picnick pie", o el tradicional conejo con tomate de la cocinera española de la embajada en Madrid...
El título chocante viene de una frase de la embajadora, que solía repetir a sus hijos, cuando ´tocaba cena de gala. "Chicos, hoy caviar, mañana sardinas"... El presupuesto de la embajada uruguaya no era el mismo que el de la estadounidense o la británica... La embajadora, a veces, tenía que pagar de su bolsillo la pintura del edificio...
Un libro divertido, sin otro objetivo que homenajear a esa clase especial de la sociedad que son los diplomáticos, obligados a criar y educar a sus hijos viajando de un lugar a otro. Para pasar unas tardes entretenidas. Un dato: ha ganado el Premio Sent Soví 2007, un galardón para los libros relacionados con algún aspecto de la gastronomía, del arte de la cocina o de la mesa.

Tags:
Posadas diplomacia embajadas caviar sardinas Recetas
Valoración
de este producto
Puntuación
de esta reseña
+3 de 3 votos
Comentarios a esta reseña:
JokinGonzalez - 30/05/08
0 de 0 votos
Vale, pero... ¿cuál es ese plato falso? Me puede la curiosidad y tengo una pila de siete u ocho libros pendientes mirándome con cara de falsa langosta, así que no creo que pueda ponerme a buscarlo entre sus páginas. 
Megsevilla - 30/05/08
0 de 0 votos
Es lo que nosotros llamamos "rape alangostado" que ella en el libro llama "falsa langosta". Te doy la receta tal como yo lo hago: coge una cola de rape, echale sal, un golpe de pimienta recién molida y rebózala bien en pimentón, por todas partes. Luego lo envuelves muy apretado en papel de aluminio, retorciendo los dos extremos como si fuera un gran caramelo para que quede totalmente apretado el contenido. Echalo en agua hirviendo y cuécelo unos 15' (más o menos, no echo la cuenta exacta). Luego déjalo enfriar tal cual está. Desenvuélvelo, colócalo en una fuente sobre lechuga y pártelo en rodajas, porque te habrá quedado redondeado como la cola de una langosta. Está buenísimo y engaña a cualquiera, porque la carne del rape y la de la langosta son parecidas.
Tiene otras recetas divertidas. O sea que si te gusta la cocina, vale la pena que te lo compres. No es que sea un premio Nadal, pero el libro tiene su interés.
JokinGonzalez - 30/05/08
0 de 0 votos
Gracias :-)
Lo intentaré cuando tenga visita, porque mi mujer y el pescado no se llevan muy bien, así que tendré que buscar una excusa poderosa para ponerla en práctica. O bien mandarla a casa de sus padres, o hacer que el primer plato sea realmente de su gusto :D