Reseña de Cine
Reseña creada el:
02/10/06






Cine » Película » Suspense » Hollywood
Azoteas de San Francisco
Una joven se dispone a nadar en una piscina. Seguimos sus movimientos a través de la mira telescópica de un fusil. Una sacudida, y el agua de la piscina comienza a teñirse de sangre. El plano se abre para mostrarnos la piscina en la azotea de un edificio, vigilado en la lejanía desde un rascacielos aún más alto. “Scorpio” amenaza a los habitantes de la ciudad de San Francisco y exige 100.000 dólares para dejar de matar. El caso es asignado al Inspector Harry Callahan, más conocido como “Harry el Sucio” por sus poco ortodoxos métodos y escaso respeto hacia los derechos de los delincuentes.
Policíaco dirigido por Don Siegel en 1971, el personaje de Harry Callahan permitió a Clint Eastwood abrir una nueva etapa tras su paso por el género del “spaghetti-western”. Poco importa que el perfil del personaje fuese similar, y que luciese con la misma gracia traje, corbata y Mágnum 44 lo que pocas películas antes había sido poncho, sombrero y Colt.
Analizada años después, es curioso que en su momento el personaje fuese tachado de fascista por pisotear los derechos de los (presuntos) delincuentes. Aunque sus prácticas exceden en ocasiones el marco de la ley, lo cierto es que su comportamiento es contenido al lado de otros justicieros como Charles Bronson, Chuck Norris o el inefable Silvester Stallone en muchas de sus películas (desde John Rambo a Marion Cobretti, pasando por su personaje de John Spartan en “Demolition Man”).
Harry es sucio porque se salta las reglas allí donde colisionan con su concepto de justicia, erigiéndose a partir de ese momento en juez y verdugo. Las referencias a la burocracia, los procedimientos y la legalidad son múltiples, y justifican el comportamiento al margen de la ley cuando Scorpio es puesto en libertad por un defecto de forma: las pruebas incriminatorias son obtenidas sin una orden judicial que permitiese el registro de la vivienda. Maniqueísmo ideológico o simple divertimento, lo cierto es que es uno de los primeros policíacos en los que observamos el comportamiento de un psicópata sin escrúpulos que mata por simple placer, modelo de referencia para multitud de películas a partir de ese momento.
Esta película se encuentra hermanada con “Bullit” (1968, Peter Yates) en varios aspectos. Ambas se desarrollan en la ciudad de San Francisco, aunque desde dos perspectivas diferentes: mientras que “Bullit” pasará a la historia por la espectacular persecución automovilística que se desarrolla en sus calles, en “Harry el Sucio” observamos la acción desde sus azoteas. La ciudad irá adquiriendo un protagonismo cada vez mayor, como la escena en la que Scorpio hace desplazarse a Harry por diferentes puntos de la ciudad para entregar el rescate. Para resolver el caso será necesario conocer los secretos de la ciudad. Por otra parte, está claro que Clint Eastwood carece del glamour de Steve McQueen, que además era un detective mucho más legal embrollado en una trama de corrupción. Finalmente, las excelentes bandas sonoras de ambas películas fueron compuestas por Lalo Schifrin, autor además de la melodía de la serie de televisión “Misión: Imposible”.
“Harry el Sucio” todavía explica muchas de las claves del cine policíaco actual, y puede ser considerado como un clásico del cine moderno.
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