¿Ya eres usuario? Login

¿No eres usuario? Registrate
Boo! Usuario

antonalva

Antonio Manero
41 años, hombre
Madrid (Spain)

RSS de antonalva

Usuario desde: 20/09/06

Reseña de Cine

Reseña creada el:
01/07/08

Network – Un mundo implacable

Sidney Lumet

Cine » Película » Drama » Hollywood

Moralismo bienintencionado de la progresía mediática

Tras comprobar el excelente estado de forma del octogenario Sidney Lumet y su “Antes que el diablo sepa que has muerto” (2007) procede revisar alguno de sus títulos más afamados. Y pocas películas gozaron de mayor prestigio y aprecio crítico desde su estreno que “Network” (1976), estrenada en España con el subtítulo de “Un mundo implacable”. Hace treinta años fue el paradigma del cine comprometido, audaz, crítico, progre, rompedor y virtuoso. Hoy aún conserva mucho de su atractivo (sobre todo por sus excelentes actores), pero ha envejecido regular y ha quedado más como una curiosidad atípica que no como trascendente obra de arte.

Años 70. Una cadena de televisión en caída libre de audiencia, decide reestructurar alguna de sus divisiones deficitarias (como la sección de noticias) mientras consigue triunfar de rebote gracias a las excentricidades de un presentador de noticias al que se la ha ido la olla y lo convierten en una especia de tele-predicador moralista y efectista que da voz y forma al malestar cultural de la época. Sus extravagancias y provocaciones son el hilo conductor de una nueva forma de articular el noticiario: adivinadores, gurús y demás ralea. Mientras entre bastidores pululan ejecutivas agresivas, ejecutivos moralistas, ejecutivos depredadores y manipuladores diversos.

Network” trata muchos temas de calado: la tergiversación de las audiencias y su creciente deriva hacia un idiotismo autocomplaciente, la falsedad intrínseca de la imagen, la dificultad de ser sincero en un mundo de medias verdades. Pero el problema de la película reside en su adoctrinante guión: los malos son muy malos (y no deja margen a la duda de quién son) y los buenos sólo pueden ser los que coinciden con el punto de vista de su guionista, que ha creado títeres, meros portavoces de sus opiniones, en vez de darles libertad de movimiento o autonomía. El guionista, Paddy Chayefsky, encadena monólogos severos y profundos, llenos de un moralismo seco y comprometido, aparentemente antisistema (es decir, de esos que se hacen millonarios criticando al sistema mientras se sirven de él). La bien urdida trama se hace cansina porque se detiene a cada paso para dar espacio al discurso trascendente del momento.

Entonces: si el guión es pasadote y la historia avanza a trompicones, ¿qué virtudes atesora la película? Pues dos muy claras: sus personajes protagonistas están bien dibujados – dentro de su caricaturesco esquematismo – y sobre todo están gloriosamente interpretados. Viendo películas como estas (como en casi toda la filmografía de Sidney Lumet) se reafirma mi convicción de que un actor es el 80% del éxito de una película. Están todos soberbios en uno de los mejores – y más premiados – repartos del cine de Hollywood: Faye Dunaway, William Holden, Peter Finch, Robert Duvall, Ned Beatty y Beatrice Straight entre otros. Ellos son los que dotan de vida y veracidad a unos personajes que sobre el papel son sermones andantes.

Sobre todo la ejecutiva sin piedad ni corazón interpretada por Faye Dunaway consigue conmover por su total ceguera y abandono de sí misma, así como el bueno buenísimo interpretado por William Holden, que es la voz de la conciencia, de la rectitud, de la seriedad, de los valores profundos y eternos de los principios morales: sus discrusos sólo se digieren gracias al oficio de este actor lleno de arrugas y verdad. Y los malos remalos, Robert Duvall y Ned Beatty: la cara y la sombra del poder despótico y depredador.

Y junto a la prodigiosa dirección de actores está ese saber contar una historia dotándola de fluidez imparable característica del cine de Sidney Lumet. En su momento fue candidata a diez Oscar, de los que se llevó cuatro: tres de interpretación (número antes sólo igualado por “Un tranvía llamado deseo”) del todo merecidos y otro para el pretencioso guión, del todo opinable. Perdió el de mejor película y mejor director ante “Rocky”. La gran derrotada de aquel año en esas categorías fue “Taxi Driver”. Así se escribe la historia.

En definitiva: cine adulto, de ideas, intenso, falso y manipulador, pero de agradecer por tomarse en serio al espectador, por plantear problemas trascendentes en un mundo trivial, por creer en lo que ofrece. Más pieza de museo que cine para disfrutar, sin embargo ofrece algo indeleble: pasión por lo que cuenta, aunque lo que diga pudiera haberse dicho mejor.

Tags: política medios TV televisión manipulación sermones Hollywood EEUU USA "cine americano"

Valoración
de este producto
12345
3.3 de 3 votos
Puntuación
de esta reseña
+7 de 7 votos
Loading

Comentarios a esta reseña:

Megsevilla - 02/07/08

Foto

+2 de 2 votos

Primero: Buena reseña la tuya Anton, como todas las que haces.

Segundo: Hace muchos años que vi esta película y entonces me pareció una buena realización de Lumet, con una muy buena crítica de la lucha por las audiencias y de las manipulaciones mediáticas. Como periodista, me pareció que adelantaba un futuro cercano que, efectivamente, estaba más próximo de lo que nos creíamos.

Creo que es una película siempre digna y que tendré que reviosar para saber la impresión que me causaría ahora. Por cierto, totalmente de acuerdo contigo: William Holden y Faye Dunaway hacen creíble la historia y los personajes, y Ned Beatty el suyo de malo manipulador. Los actores hicieron de esta película una gran realización, a pesar del lastre de un guión demasiado moralista.

antonalva - 03/07/08

Foto

+1 de 1 votos

Muy de acuerdo contigo Meg. Y que quede claro que no es que cuestione las opiniones de la película (con las que estoy de acuerdo en su mayoría), sino que su guionista cnos trate de tontos diciéndonos en todo momento lo que tenemos que pensar si queremos estar con los buenos. Es torpe y se hace cansado.

moBEmento - 03/07/08

Foto

+1 de 1 votos

pedazo de reseña que se marca aqui el amigo Antonalva.

es cierto que a los personajes les faltan matices, más relieve, pero me gusta que no se ande con medias tintas, y, aunque polarizado, es estupendo cómo defiende de manera radical su discurso. es algo parecido a lo que me sucedió con "leones por corderos", que aún viendo que es una visión muy subjetiva y parcial, el director la defiende con el alma y eso a mi me llega como espectador. a lo que voy, que el cine hecho con las tripas me gusta, más allá de que sea racionalmente equilibrado. la volví a ver hace un par de años y, efectivamente, se ha hecho viejuna.

el personaje del presentador "iluminado" es impagable.

antonalva - 09/07/08

Foto

+1 de 1 votos

A mi el personaje del presentador iluminado me pone nervioso: me parece todo un hallazgo, pero creo que no está bien escrito y es sólo la fuerza del actor - Peter Finch - la que realmente lo saca adelante. Me sabe a poco y es un mero pretexto.

moBEmento - 11/07/08

Foto

0 de 0 votos

Estoy de acuerdo en que la intensidad que le imprime el actor es magnética, pero precisamente eso, que sea un mero pretexto, lo que me entusiasma de este personaje: Al principio recuerdo que me impactó su salida de tono y sus palabras para luego, según avanza las película, darse cuenta de que poco importa lo que diga mientras la audiencia esté pendiente. Entonces te das cuenta de que no es más que una marioneta. En esos momentos el director consigue que pierda totalmente el interés por el discurso del personaje pero creo que es la reacción buscada por él.

Para comentar hay que estar registrado. Puedes registrarte aquí.