Reseña de Cine
Reseña creada el:
12/11/07





No nos engañemos:guerras siempre las ha habido y siempre las habrá.La "paz mundial" es una entelequia muy emotiva en los discursos de mises galardonadas o como último e insustancial recurso para las campanadas de año nuevo.Desconfiad de aquellos que la prometen,los que la enarbolan para conquistar vuestro voto saben que la paz es la gloria de los vencedores y la perdición de los vencidos.La paz se conquista y siempre habrá injusticias por conjurar,tiranos que destronar,territorios en disputa o tesoros de los que apropiarse... Guerra y paz son dos caras de la misma moneda.
Incluso en los duelos ha de haber normas:en otro tiempo a la arenga "sangre y fuego" respondían con "fuerza y honor" y los más depravados guerreros tenían más de leyenda que de realidad.En las contiendas contemporáneas sangre y honor andan disociadas,el horror y el terror cabalgan sus apocalípticas monturas por los campos de Marte.En la era de las bombas atómicas no hay distinción entre civiles y militares,"daños colaterales" es un eufemismo que da cobijo a masacres y toda clase de desmanes y las víctimas que no caen en el fuego cruzado son "refugiados" o "desplazados".
La historia de Chava es otra de esas aberraciones de la guerra,podía ser la de cualquiera de los trescientos mil niños obligados a blandir un arma en alguno de los más de 40 países que han olvidado la dignidad del combate.De los "crímenes contra la humanidad" el más infame es el que atenta contra si misma,el que infringe a su propio futuro,a la esperanza.Tiene 11 años y vive en un cochambroso poblado de chabolas en la periferia de El Salvador, atrapado en primera linea de fuego entre el ejercito y los guerrilleros del frente Farabundo Martí, sobreviviendo a la deserción paternal,con la responsabilidad de sus hermanos y el enorme amor de su madre.Apenas le queda un año para ser uno de esos compañeros de clase que se orinan en los pantalones cuando los militares les reclutan forzosamente en las escuelas.Mientras, conseguirá su primer trabajo y conocerá el amor,que las hostilidades truncaran salvajemente con la misma vileza con la que cercenan sus amistades y sus juegos.Sobrevivirá hasta la encrucijada del sobrecogedor desenlace final donde sobreponiéndose a la ira y conteniendo la rabia tomará una decisión,la única posible.La esperanza también sobrevive.
La película es fruto de las vivencias personales de Oscar Torres en su
infancia,autor del guión junto a Luis Mandoki,el director.No conocía ninguno de sus trabajos y éste me ha dejado gratamente sorprendido,alternando sobresaltos de bombas y disparos con humor para desdramatizar tanto horror cotidiano,bien apuntalado con una espléndida fotografía de Juan Ruiz Anchía,expresivos primeros planos y grandes angulares muy explícitos.Claramente la intención del director es no tomar partido entre los contendientes,casi lo logra pero "la cabra tira al monte" y los uniformes caquis violan,asesinan y secuestran mientras en el otro lado cantan bonitas canciones acompañados con sus guitarras y te guiñan el ojo amistosamente cuando los detienen...no me cabe tanta simplicidad,pongo a la historia por notario.
Carlos Padilla encarna al protagonista en su primera incursión ante las cámaras y es otra grata sorpresa,toda su expresividad brota de su genuina espontaneidad,vaya una ovación de mi parte,mayor aún para Leonor Varela (que ya vimos en Blade II) como la sufrida y abnegada madre,soberbia interpretación,con Ofelia Medina a la zaga en el papel de la abuela,saltan a la vista sus buenas y añejas tablas en el cine mejicano.
Créanme,una película que entra furtivamente hasta la alcoba de nuestras conciencias mientras dormimos, pertrechada para punzar corazones a los que quede algún latido,y si la sangre logra despertar algún raciocinio...no todo estará perdido.





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